Una historia de familia, vermut y barrio.

Hay historias que empiezan con un plan de negocio, hojas de cálculo y estudios de mercado. La nuestra, no. La nuestra empieza mucho antes, en una mesa familiar, con mi abuelo sirviendo vermut hecho en casa y transmitiendo, sin saberlo, una pasión que un día acabaría siendo una forma de vida.

Soy Lisard, y esta es la historia del Magatzem del Vermut: un proyecto que empecé en 2014 con mi mujer, Esther, y que hoy se ha convertido en el mayor stock de vermuts del mundo, ubicado en el corazón del casco antiguo de Valls.


Foto història
Foto història

Los orígenes: una herencia familiar

En casa siempre se había hecho vermut. Mi abuelo lo hacía, y aquel ritual familiar — la copa antes de comer, la conversación tranquila, el vaso compartido con los amigos — me marcó desde pequeño. El vermut, para mí, nunca ha sido solo una bebida. Es memoria, es identidad, es una manera de entender la vida sin prisas.

Cuando decidí dar el salto y abrir mi propio negocio, tenía muy claro lo que quería compartir: el gran producto que es el vermut con la gente de mi ciudad. Quería que mis vecinos de Valls, y todo el que nos visitara, descubrieran que detrás de esa palabra corta — vermut — hay un universo inmenso de matices, historias, pequeños productores, hierbas, estilos y tradiciones.

Esther creyó en ello desde el primer día. Sin ella, nada de lo que te contaré aquí habría sido posible.


2014: el primer paso en la calle Sant Antoni

El Magatzem del Vermut abrió sus puertas en 2014 en la calle Sant Antoni de Valls. Empezamos con una idea sencilla pero ambiciosa: ofrecer el mayor número posible de referencias de vermut, con productos que nadie más tenía, y hacerlo con el rigor y la pasión que el producto merece.

La acogida nos sorprendió. Los clientes volvían, recomendaban la tienda, nos pedían marcas nuevas, nos traían referencias que habían probado en sus viajes. En menos de un año, el local se nos quedó pequeño. Y no solo por el volumen, sino por el tipo de proyecto que queríamos construir: un espacio que respirara historia, que tuviera carácter propio, que formara parte del tejido del centro histórico.


El traslado a la Plaça de l'Oli

La Plaça de l'Oli es, para nosotros, mucho más que una dirección. Es uno de los rincones con más encanto del casco antiguo de Valls, y cuando tuvimos la oportunidad de trasladarnos allí, no lo dudamos.

El local donde estamos ahora era antes una bacaladería. Una tienda de toda la vida, con sus estanterías, sus mostradores, su alma. Cuando la reformamos, tomamos una decisión que creo que define muy bien quiénes somos: no estropear nada. Mantuvimos toda la base de la tienda, los utensilios, la estructura, el carácter del espacio. Lo que era una bacaladería sigue respirando en cada rincón del Magatzem del Vermut, solo que ahora, en lugar de bacalao, hay 286 referencias de vermut.

Esta filosofía — respetar lo que había antes, sumar sin borrar — es la misma que aplicamos al barrio entero. Luchamos cada día para mantener vivo el casco antiguo de Valls. Creemos que el comercio de proximidad, los locales con historia, las calles con vida, son lo que hace que una ciudad sea ciudad y no solo un mapa.

No siempre es fácil. La realidad del comercio en el centro histórico es complicada, y a menudo echamos de menos más implicación por parte del ayuntamiento para garantizar que esta zona tenga las condiciones que merece. Pero seguimos. Cada día. Porque creemos que vale la pena.


286 referencias (y en su momento, 398): el mayor almacén del mundo

Cuando abrimos, no teníamos ninguna intención de batir ningún récord. Queríamos hacer una buena tienda de vermut, lo bastante bien surtida para que el cliente tuviera donde elegir. Pero los clientes nos fueron empujando: pedían vermuts que no teníamos, nos preguntaban por marcas de comarcas lejanas, nos descubrían etiquetas que ni nosotros conocíamos. Y nosotros íbamos ampliando.

Mes a mes, año tras año, el catálogo crecía. Llegamos a tener 398 referencias diferentes al mismo tiempo. Hoy mantenemos alrededor de 330 en el almacén y 286 en la tienda, una cifra que sigue siendo, hasta donde sabemos, la más alta del mundo.

Y aquí viene algo que nos llena de orgullo: no hay competencia en esta categoría. Desde el primer año somos los únicos, y lo seguimos siendo. No hay ningún otro establecimiento en el planeta que tenga esta concentración de referencias de vermut bajo un mismo techo.

Dar visibilidad a los pequeños

Una parte fundamental de nuestro trabajo, quizá la que menos se ve desde fuera pero la que más aprecio, es ayudar a las pequeñas marcas a ganar visibilidad. Hay productores locales, elaboradores artesanos, proyectos familiares que hacen vermuts extraordinarios y que no tienen hueco en los grandes circuitos comerciales. Nosotros les abrimos la puerta. Los ponemos en la estantería junto a las marcas más conocidas y dejamos que el producto hable por sí solo.

Esa es, para mí, una de las misiones más bonitas del Magatzem: ser un altavoz para quienes de otro modo no lo habrían tenido.


Vermut Montseta: el homenaje a la abuela

Si el Magatzem es el proyecto, Vermut Montseta es el alma.

Montseta es el vermut de nuestra familia. La marca, el nombre, viene de mi abuela, que se llamaba Montse. Montseta es su diminutivo, la forma cariñosa con la que la llamábamos en casa. Ponerle su nombre al vermut que elaboramos fue, para mí, la forma más honesta de cerrar el círculo: empezar con mi abuelo haciendo vermut en casa y acabar haciendo un vermut que lleva el nombre de mi abuela.

Es un vermut artesano, hecho con mimo, con tiempo, sin prisas. Y, sobre todo, buenísimo. Lo digo sin modestia porque los reconocimientos hablan por sí solos.

Premio al mejor vermut de Catalunya

En 2018, nuestro Montseta Rosat fue reconocido como el mejor vermut de Catalunya. Fue uno de esos momentos en los que te detienes, miras la copa, piensas en el abuelo, en la abuela, en Esther, en todos los clientes que han confiado en nosotros, y no sabes si reír o emocionarte. Hicimos las dos cosas.


La cocina: cada tapa, un plato exquisito

Otro momento que marcó un antes y un después en el Magatzem fue el día que abrimos la cocina.

Al principio, éramos una tienda de vermuts. Pero el vermut pide acompañamiento: una oliva, una conserva, un trozo de queso. Y a medida que los clientes se sentaban, conversaban, pedían, vimos claro que teníamos que dar un paso más. Abrimos la cocina y decidimos, desde el primer día, que cada tapa que saliera de aquí sería un plato exquisito.

No quisimos hacer "tapas para acompañar el vermut". Quisimos hacer platos. Platos pequeños, sí, pero platos de verdad. Productos elegidos, elaboración cuidada, presentación pensada. Hoy, cuando veo cómo disfrutan los clientes de una de nuestras tapas con una copa de Montseta en la mano, tengo la certeza de que aquel paso valió la pena.


Cada día es un reto

No quiero contar esta historia como si todo hubiera sido fácil. Cada día es difícil. El pequeño comercio, en el casco antiguo, en un sector tan específico como el nuestro, exige resistencia, paciencia y mucha pasión.

Hay problemas que no dependen de nosotros: la falta de aparcamiento, la señalización, el mantenimiento del entorno, las decisiones municipales que afectan directamente a la viabilidad de los comercios de la zona. Lo decimos claro porque es la verdad: nos gustaría sentir más implicación del ayuntamiento a la hora de hacer del casco antiguo un espacio amable para el comercio y para el visitante.

Pero mientras podamos levantar la persiana cada mañana, lo haremos. Porque creemos en este proyecto, en este barrio, en esta ciudad y en este producto.


Qué somos hoy

Hoy, el Magatzem del Vermut es:

  • El mayor almacén de vermut del mundo, con 286 referencias en la tienda y unas 330 en el almacén.
  • Un punto de encuentro en el corazón del casco antiguo de Valls, en la Plaça de l'Oli.
  • La cuna del Vermut Montseta, premiado como mejor vermut rosado de Catalunya en 2018.
  • Una cocina pequeña con gran ambición, donde cada tapa es un plato exquisito.
  • Una plataforma para pequeñas marcas, para productores artesanos, para vermuts que de otro modo no tendrían dónde lucirse.
  • Un espacio que respeta el pasado: la bacaladería que nos precedió sigue viva en cada rincón.

Pero sobre todo, somos una familia — Esther, yo, el equipo que nos acompaña, los clientes que nos apoyan — que cada día elige seguir apostando por una forma de entender el comercio, el barrio y el vermut.


Una invitación

Si vienes a Valls, ven a vernos. Entra en la Plaça de l'Oli, empuja la puerta, deja que te expliquemos el vermut que más te apetecería hoy. Prueba una tapa. Conoce Montseta. Pregúntanos por cualquier etiqueta. Quédate un rato.

Porque esto, más que una tienda, es una forma de mantener vivo lo que mi abuelo ya sabía hace décadas: que el vermut es, sobre todo, una excusa maravillosa para ponernos de acuerdo con la vida.


Magatzem del Vermut
Plaça de l'Oli — Valls
Desde 2014

De la familia al Magatzem

Lisard y Esther empezaron el proyecto en 2014, con el recuerdo del vermut que se hacía en casa y las ganas de compartirlo con Valls.

El vermut nos reúne

Una botella por descubrir, una tapa para compartir y tiempo para conversar. Así entendemos el vermut en el Magatzem.

Raíces en el casco antiguo

Junto a la plaça de l’Oli, el Magatzem forma parte de la vida de las calles, las tiendas y la gente del barrio.